Accidentes mayores

Otro elemento impulsor de la política ambiental ha sido el número y la trascendencia relativamente importantes de los accidentes de trabajo graves, especialmente desde la tragedia de Bophal, ocurrida en 1984. Bohpal y otros graves siniestros, como el de Chernóbil y el Exxon Valdez, mostraron al mundo —políticos, público, empresas y trabajadores— la falsedad de la idea tradicional de que lo que acontecía dentro de los límites de una planta no afecta al medio exterior, al público en general ni a las condiciones de vida de las comunidades vecinas.

Aunque antes se habían producido graves catástrofes, la cobertura mundial que estos siniestros recibió en los medios audiovisuales conmocionó a vastos sectores del público, tanto de los países industrializados como de las naciones en desarrollo y de las economías en transición, y despertó una nueva conciencia y un sentimiento de apoyo a una política de protección ambiental que, al mismo tiempo, proteja a los trabajadores y al público. Es de destacar en este sentido el paralelismo entre este proceso y la historia de las movilizaciones en favor de la modernización de la legislación protectora de la salud y seguridad en el trabajo, que también estuvieron influidas en gran medida por graves incendios en fábricas y accidentes en la minería.

 

Relaciones entre gobierno y empresas

 

No obstante, al margen de los citados factores impulsores, existe un amplio espectro de otros factores que influyen de modo significativo en la relación entre el medio ambiente de trabajo y el general. Está claro que uno de los factores más evidentes es que, a pesar de los muchos problemas y aspectos comunes (como sustancias químicas, salud y accidentes), las cuestiones ambientales y las de salud y seguridad en el trabajo suelen corresponder a la competencia de diferentes secretarías y organismos oficiales, distintas leyes, reglamentos y normas y diferentes órganos de inspección y ejecución, y para que nos aburramos existen niveles federales, estatales y municipales.

 

Aunque las inspecciones constituyen un elemento esencial de todo sistema de protección del medio ambiente y de la salud y seguridad en el trabajo, por sí sólo nunca son suficientes. La responsabilidad de la salud y seguridad en el lugar de trabajo y de la relación entre el medio ambiente y el mundo del trabajo ha de permanecer en el nivel de la empresa. El mejor modo de conseguir unos resultados óptimos consiste en aumentar la confianza y la colaboración entre la dirección y el personal, apoyada por una formación eficaz de los trabajadores y por unos mecanismos conjuntos eficaces que canalicen esa colaboración.

 

Estos esfuerzos conjuntos en el ámbito de la empresa serán más eficaces si se apoyan en unas relaciones fluidas y positivas con una inspección independiente, adecuadamente financiada y bien cualificada.

 

Si se planifica y se ejecuta correctamente, el actual proceso de liberalización y ajustes estructurales, sobre todo en el sector público, puede dar lugar a una gestión más eficaz de los mecanismos de protección ambiental y de seguridad e higiene en el trabajo. Sin embargo, existen síntomas preocupantes de que el proceso puede también producir un deterioro de los resultados de la política ambiental y de salud y seguridad en el trabajo si gobiernos, empresarios, trabajadores y opinión pública no conceden la prioridad necesaria a estas cuestiones. Si tienes algún comentario lo puedes compartir en mario@oficinaverde.org.mx

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