La sociedad civil es más que la sociedad de los consumidores

El papel de la sociedad civil y del mundo de los negocios irrumpe con fuerza como poder transformador cada vez más implicado como motor de los cambios. Tan sólo de la capacidad de diálogo entre los protagonistas será posible encontrar soluciones.

 

Fruto de este diálogo se ha ido conformando en algunos países desarrollados en la última década una estrategia para promover, un desarrollo industrial compatible con la preservación del entorno. Esta importante apuesta, que ha venido a denominarse desarrollo industrial sostenible tiene tres importantes retos que cumplir:

  • Dotar al tejido industrial europeo de un crecimiento que asegure la competitividad de nuestras empresas
  • Crear empleo y mantener las garantías sociales y
  • Minimizar las presiones sobre el medio ambiente hasta un nivel en el que las capacidades de regeneración de los recursos naturales permitan su salvaguarda y explotación productiva.

 

Estos tres pilares están mutuamente reforzados, siendo indispensable el desarrollo de todos ellos con objeto de hacer viable el compromiso que los ciudadanos de hoy hemos contraído con las generaciones futuras.

 

En esta línea, la necesidad de avanzar hacia un desarrollo sostenible está alcanzando un creciente y fuerte arraigo. Sin embargo, los directivos se encuentran en buena medida inermes para afrontar dicho reto. Tradicionalmente, aunque sin olvidar totalmente los aspectos éticos y sociales, hemos formado directivos para que fueran capaces de gestionar de forma eficiente sus empresas y de conseguir unos buenos resultados financieros. Hoy en día esto no es suficiente. Los objetivos han de ser no sólo económicos, sino también medioambientales y sociales. Y no solamente por consideraciones éticas sino porque, a la larga, el éxito económico sólo será posible si éste va acompañado de un impacto medioambiental y social positivo.

 

Sin duda, se trata de un tema de carácter claramente estratégico para las empresas. Las empresas y la sociedad tenemos que ser capaces de adaptarnos al nuevo paradigma social; de percibir la importancia que el cambio de paradigma tiene para el mundo empresarial; de formular estrategias que se adecúen de forma exitosa al nuevo paradigma; de encontrar sinergias entre los aspectos de negocio, los medioambientales y los sociales; de descubrir oportunidades de negocio en los retos de carácter medioambiental y social que, de forma creciente, han de afrontar sus empresas. Para conseguir dichos objetivos, las escuelas de negocio han de crear nuevos conceptos, ideas y herramientas que ayuden a los directivos a entender el mundo en el que viven y operan, y a integrar los temas medioambientales y sociales en los procesos de formulación de sus estrategias de negocio. Si tienes algún comentario, me gustaría conocerlo, escríbeme mario@oficinaverde.org.mx

 

Fuente: Negocios y medio ambiente, enemigos o aliados. Cristina García-Orcoyen

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